Escuchar una canción mil y una vece y saber que a tu novio se la dedicaron y no una amiga, sino su ex. Gracias a eso tu cabeza no deja de recordar cosas del pasado, cosas que duelen. Llorar como una gilipollas al escucachar la canción, romperse la cabeza... Aguantar las ganas de pegarle un puñetazo a la pared.
No hay comentarios:
Publicar un comentario